El niño interior desde la perspectiva del Método Nailah

Actualizado: 29 sept 2021

El niño herido percibe el mundo que le rodea con frustración, ira, culpa, desconfianza, nerviosismo, miedo, tristeza, ansiedad y depresión.


¿Qué diría tu niño interior si conectases hoy con el?



Puedes pedirle que te escriba una carta diciéndote como se siente y que piensa. Todos sentimos dolor para saber que estamos heridos, y quiénes niegan su dolor, han renegado a vivir mutilados de sentir.


Toda herida es un recordatorio, toda herida te convierte en un buscador... Ese buscador viene a mirar lo que ha sido ignorado de ese árbol familiar al que pertenece, ese sufrimiento innecesario que ha sepultado la esencia de los que vinieron antes, aquello que les llevó al olvido y al abandono de sí mismos.


Nosotros necesitamos un contraste en nuestra vida para saber que existe otra forma de vivir.


¿Te gustaría profundizar en la comprensión y la sanación de las heridas de la infancia?


La sanación desde el amor te ofrece una vía, un camino de conexión con la tranquilidad y la paz. Cuándo eres consciente de por qué te peleas con tu pareja, por qué hay desdicha, insatisfacción, desilusión... empiezas a comprender cómo se generan las conductas que conducen al fracaso. Comprenderlo da la oportunidad de cambiar éstas situaciones y los patrones que van apareciendo.


Descubrir para qué has elegido esa pareja y no otra, te permitirá tomar consciencia de tus actos y de tus vínculos.


Cuándo experimentas este proceso de recordar tus vivencias familiares, nace una liberación interior que provoca cambios profundos: dejas de relacionarte desde la carencia de amor.


Dentro de cada uno de nosotros hay un niño interior que se manifiesta en las conductas infantiles que ese adulto muestra (rabietas, exigencias, miedo al rechazo, miedo al abandono, traición...). Escucharlo y darle un espacio para expresar su dolor es hoy tu responsabilidad.


Sanar a tu niño interior desde el MÉTODO NAILAH te permite tomarlo de la mano y descubrir cómo, tus conflictos hoy, son versiones actualizadas de un guion del pasado donde hay heridas sin cicatrizar y justificaciones para sufrir.


Cuándo el dolor de tu infancia no ha sido resuelto se ve en tu edad adulta. Esto puede producir una serie de síntomas: culpa, vergüenza, depresión, autoestima baja, conductas auto destructivas que te alejan del amor y sabotean tus relaciones...


¿Por qué escondemos ese niño interno herido? ¿Por qué no lo conocemos?


La respuesta es simple... Conocerlo te llevaría a responsabilizarte del dolor propio, de tu vida... Es más cómodo vivir culpando y responsabilizando a otros miembros de tu CLAN FAMILIAR: padres, pareja, hijos, ancestros...



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